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viernes, 26 de mayo de 2017


Elección de la Asamblea Nacional Constituyente Comunal. ¿Un proceso técnicamente viable?
Por Jesús Castellanos Vásquez

Seguramente al leer el título muchos considerarán que es un ejercicio sin sentido analizar la viabilidad técnica de una elección que de antemano no cumplirá con los mínimos democráticos, constitucionales e incluso rigurosidad procedimental y que pese a todo, posiblemente será celebrada a finales del mes de julio, de acuerdo a lo expresado por Tibisay Lucena en días pasados. Es más, aseguro que no pocos sabrán que buena parte ya está adelantado en el Consejo Nacional Electoral (CNE), pese a que las bases comiciales recién fueron entregadas el día 23 de mayo. No obstante, me siento obligado a reflexionar sobre elementos técnicos de estos comicios que pueden poner en serios aprietos al CNE y que además, demuestran el talante no democrático de éste y su abierta inobservancia al Estado de Derecho, la voluntad popular y a los principios democráticos a los cuales está obligado a garantizar.

Debe quedar claro que la elección de la Asamblea Nacional Constituyente Comunal, a mi juicio es necesario enfatizar este último pues revela  su naturaleza contraria al concepto de democracia definido en la actual Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, es inconstitucional por muchas razones, entre las cuales destaca la subordinación de la soberanía popular a la voluntad de Maduro, al momento que éste asume la convocatoria de la elección de la ANCC  y la definición de  las bases comiciales sin el consentimiento expreso de los venezolanos.

Más grave aún es la declaración, una vez asumida funciones, de considerarse como EL PODER ORIGINARIO (Numeral 11). Si bien es cierto que una vez cumplidas con el marco  constitucional, no es éste el caso, una Asamblea Nacional Constituyente se le confiere la competencia de redactar una nueva constitución, amén de otras funciones, no lo es menos que el poder originario siempre recae en el pueblo. De allí que preocupe enormemente, por ejemplo, que se deje a discrecionalidad de esta instancia la decisión de someter o no el proyecto de Constitución al verdadero titular de la soberanía.

Pero el asunto no queda allí. Al plantear elecciones sectoriales se trasgrede el principio de universalidad del voto, tanto en el sufragio activo (derecho a elegir) como del sufragio pasivo (derecho a ser electo). En esta elección solo podrán votar o postularse los que correspondan, y estén incluidos en el  “subregistro electoral” de un sector. ¿Y quiénes no pertenezcan o peor aún, no hayan sido incorporados? Por otra parte, se generan inequidad entre los electores al definir elecciones territoriales por municipio, generando asimetrías en el peso electoral de votantes en municipios de baja densidad poblacional frente a otros de localidades mediana o densamente pobladas, en pocas palabras, se viola el principio de igualdad en la elección. A eso debe sumarse que los electores de los municipios capitales de Estado dispondrán de dos votos territoriales (nominal y lista)  frente a los del resto que solo tendrán derecho a uno solo (nominal). Vale decir que no incluyo los sectoriales pues el sistema de votación aún no ha sido establecido.

Visto ésto pasemos a la parte más instrumental. Esta elección desde el punto de vista técnico es, además de ajena al marco normativo venezolano, a mi juicio poco viable procedimentalmente tomando en consideración los aspectos definidos en las bases comiciales y partiendo de la premisa temeraria que los mismos serán cumplidos así sea muy parcialmente. Vayamos por orden.

1.    En el caso de los constituyentes sectoriales, se plantea la existencia de varios grupos (empresarios, estudiantes, pensionados, campesinos, etc.) que elegirán a sus representantes. A pesar que no existen pautas claves acerca de cómo será la votación se expresa lo siguiente.
·         Se crearán subregistros electorales sectoriales. La primera advertencia de las bases es que no existen y por tanto el CNE deberá construirlas (Numeral 5), lo cual constituye un trabajo altamente complejo por la cantidad de sectores,  personas involucradas y fuentes generadoras de información para la conformación de la data. Queda claro que estos subregistros requieren además de la fase de elaboración, una etapa de impugnación, por aquellos que no fueron incluidos o por el contrario que fueron incorporados indebidamente y,  una de elaboración final. Ésto implica la utilización de importantes recursos financieros, humanos, organizativos y tecnológicos.
En Venezuela tenemos un ejemplo de la formación de la base de datos solo de organizaciones sindicales, no de afiliados, en el año 2000, en el marco de la renovación sindical. Duró unos cuantos meses y pese al gran despliegue de recursos  tuvo fallas que debieron ser corregidas en el desarrollo de la elección. Imaginemos por un momento el sector estudiantes. Se requiere para ello información no solo de universidades privadas y públicas, colegios e institutos universitarios, tecnológicos,  educación media (mayores de 18 años de edad), diferentes tipos de misiones, etc. hagan el mismo ejercicio para los demás sectores.
·   Y el asunto no concluye allí. Las mismas bases estipulan que para evitar que una persona vote en más de un sector (Numeral 5), el CNE debe cruzar las datas conforme a un criterio de prelación.
·         Solo una vez que esto haya sido concluido es que se pueden elaborar los cuadernos de votación y, en el caso que se pueda, colocar la data en las máquinas de votación.
·       No es un misterio la situación actual de la base de datos de los Consejos Comunales en el país. No solo existen serias sospechas que no está actualizada y que se han evitado nuevas elecciones sino que además en algunos casos las organizaciones existentes se han disuelto por motivos que no son el tema de este artículo.

2.    El tema de las postulaciones no es menor. Se entiende que conforme a las bases existirán, cuando menos: postulaciones municipales nominales, postulaciones lista en los municipios capitales, postulaciones por sector y postulaciones indígenas. Quien conoce de materia electoral sabe lo complejo y costoso de la inscripción de candidaturas a nivel local y a eso debe sumarse la inexistencia de criterios claros para el caso sectorial.  Este proceso es el que da inicio a la elaboración de las boletas electorales y la configuración de las candidaturas en las maquinas de votación.

3.    Como si no fuese suficiente, en las postulaciones se contempla la figura de los grupos de electores a nivel municipal, asunto que puede ser muy dificultoso a juzgar por lo ocurrido en la solicitud del referendo revocatorio. ¿Utilizarán los mismos criterios para la denominación del grupo y validación de firmas para estos casos? ¿Y los reparos? Seguramente que no, pero es otro elemento técnico para la reflexión.

4.    La automatización es otro de los retos. Alinear las máquinas con la data de electores por sectores y territoriales y las postulaciones constituye uno de los principales desafíos del CNE. (En lo particular soy de la idea que este proceso tendrá un fuerte componente manual).

En conclusión, la ANCC, además de ser un monstruo inconstitucional, es de difícil instrumentación. Suponemos que el ente electoral maneja el escenario que todo puede ser controlado dado que el público interesado es poco y obediente y por tanto no existirán cuestionamientos en ninguna de las fases. Por otra parte, la oposición, al no participar, no hará exigencia de transparencia en los procedimientos. Esto determina, sin duda alguna, una apuesta arriesgada. Soy de la tesis que  con un mínimo de exigencia o incluso la participación del chavismo crítico, por citar algún sector más allá de lo que el PSUV y el CNE tienen contemplado, se puede poner en jaque a un evento que a todas luces está siendo construido al margen de la ley, de los mínimos democráticos y de la experiencia probada del organismo. Espero no equivocarme. 


jueves, 11 de agosto de 2016


GLOSARIO DEL AUTORITARISMO ELECTORAL VENEZOLANO DEL SIGLO XXI. (I)

De: Jesús Castellanos Vásquez.

                A raíz de la alocución pasada de Tibisay Lucena, Presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, en el marco de la solicitud para la activación del Referendo Revocatorio Presidencial contra Nicolás Maduro, una conclusión posible es que el ente electoral  continúa innovando en el actual régimen autoritario venezolano. La figura de la  semiconvocatoria,  o una potencial convocatoria, planteada  “siempre y cuando se cumplan los requisitos”, acompañada de un cronograma tentativo, incompleto y con fechas posibles no hace menos que corroborarlo. Tal declaración generó la inquietud para el presente artículo, cuyo objetivo no es otro que enumerar, si eso fuere posible, los diversos mecanismos que la administración electoral venezolana, o en su defecto otro  de los Poderes del Estado en alianza con ésta, ha venido instrumentando en el periodo denominado Socialismo del Siglo XXI. (1999-…) destinados a fortalecer al régimen chavista-madurista. Dicha reflexión, vale la pena destacar, tiene al menos tres motivaciones: 1) Revisar de forma crítica  algunas aristas de lo que el CNE ha llamado “el mejor sistema electoral del mundo”; 2) Sistematizar las nuevas prácticas institucionales  electorales reforzadoras del régimen y, 3) Alertar de las mismas a la comunidad internacional a los fines de evitar su propagación.

                Cuando hablamos del sistema electoral nos referimos a una acepción amplia del término, como la concibe el CNE, la cual incluye todos los elementos asociados a una elección (normativos, procedimentales,administrativos,jurídicos,de automatización,etc). Varios de los voceros de la administración en Venezuela y otras figuras del gobierno han defendido el sistema electoral venezolano considerándolo como el más avanzado principalmente gracias a las constantes innovaciones tecnológicas. En este sentido es innegable que Venezuela posee una tecnología de punta en lo electoral que se evidencia en su sistema de votación automatizado a nivel nacional integrado con un sistema de identificación biométrico, numerosas y diversas auditorías a lo largo del proceso electoral y plataformas de transmisión y totalización altamente sofisticadas. No obstante, los informes de expertos a nivel mundial como los de Electoral Integrity Project, IDEA Internacional y CAPEL[1], sostienen que es un sistema con grandes fallas, ratificado por varias organizaciones de observación nacional  y entes nacionales no gubernamentales expertos en el área (Proyecto Integridad Electoral UCAB, Súmate, Ciudadanía Activa), de allí que sea obligado preguntarse ¿Qué elementos del sistema electoral venezolano podrían considerarse dinamizadores de fallas, o peor aún, de vicios electorales?. He aquí una propuesta de glosario:

A
Acompañamiento Electoral Internacional. Figura alternativa a la Observación Electoral Internacional, creada en Venezuela en el año 2007 en la cual se respeta, a juicio del ente electoral venezolano, la soberanía de los pueblos y cuyo objeto fundamental es la comparación de las experiencias electorales y el establecimiento de vínculos. Se trata de una observación electoral a corto plazo, con serias limitaciones en el acceso a la información y  la exposición de resultados. (El Consejo decide el plan de observación y restringe la divulgación de las conclusiones[2]).

            “Es la respuesta al modelo anterior y viene siendo asumido cada vez más por diversos países de la región (Venezuela, México, Bolivia, Ecuador, Brasil). Es un nuevo paradigma  basado en el entendimiento que la Democracia es un sistema progresivo de conquista de derechos a través del ejercicio de la participación protagónica de los pueblos, donde las elecciones son sólo uno de los elementos a tomar en cuenta”

 “Permitir en un marco de respeto a los principios de soberanía, autodeterminación de los pueblos, no injerencia y respeto a las normas y autoridades electorales que autoridades, instituciones, organismos y personalidades de otros países puedan presenciar la fortaleza y transparencia de los procesos electorales que se realizan en la República Bolivariana de Venezuela, con el propósito de intercambiar experiencias y generar nuevos espacios de acercamiento”  [3]


B
Boleta Electoral Maliciosa. Instrumento de votación automatizado que tiene una alta probabilidad de confundir al electorado. El más reciente caso fue en las elecciones parlamentarias 2015 cuando el Consejo Nacional Electoral permitió dos tarjetas electorales de partidos políticos con similar nombre  (Unidad) y color (Azul), colocadas una al lado de la otra. La tarjeta de la Unidad correspondía al principal partido de oposición, Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y la de Min Unidad a un partido sin identificación clara en la polarización chavismo-oposición.[4] (Quizás con esto pecamos de ingenuidad).



C
Campaña en Precampaña. Posición oficial del Consejo Nacional Electoral de obviar toda la promoción (o ataques) de las candidaturas electorales previa al lapso de campaña electoral, por considerar que esta actividad solo se ejecuta en el lapso definido en el cronograma electoral[5]. (El tema de la campaña electoral es aún más complicado pues ante la declaratoria del CNE de ausencia de normativa específica, asunto cuestionado desde la oposición,académicos, constitucionalistas y conocedores del área, se permite, por ejemplo, al Presidente de la República, en su momento Chávez o ahora Maduro, impulsar  las ofertas electorales del régimen en cadena nacional, -transmisión conjunta obligatoria de medios de comunicación públicos (Radio y TV)-, dado que ellos en su momento ostentaban también la condición de Presidente del Partido oficialista y eso formaba parte de sus derechos políticos).

Centros de Votación “Chavistas” (Nuevo). En las elecciones parlamentarias del 2015 el Consejo Nacional Electoral modificó un criterio no escrito definido por décadas de utilizar como centros de votación en el territorio nacional a las instalaciones de los centros educativos. En esta oportunidad, el órgano electoral incluyó como centros de votación espacios abiertamente vinculados al régimen o a la figura de Hugo Chávez.[6] He aquí un ejemplo:


Coordinador del Centro de Votación. Figura designada por el Consejo Nacional Electoral destinada a apoyar en labores logísticas al Centro de Votación[7], que en muchos casos ha terminado convirtiéndose en los grandes decisores por encima de los Miembros de Mesa, agentes definidos por Ley como la principal autoridad en la Mesa Electoral. No son pocas las denuncias acerca de la procedencia de los Coordinadores de Centro de Votación (base de datos oficialista y parte de una estructura piramidal que incluye Coordinadores Regionales y Municipales) y excesos en los diferentes eventos electorales, a veces incluso en alianza con  los Efectivos del Plan República (militares).  

D
Designación de Rectores del CNE afectos al régimen. Pese a la disposición constitucional expresa de integración no partidaria del CNE (Art. 296 CRBV), La Asamblea Nacional (Poder Legislativo) en el año 2009 designó como Rectora del Consejo Nacional Electoral a Tania D´Amelio, Diputada a la Asamblea Nacional por partidos oficialistas en las elecciones parlamentarias del 2000 y del 2005. La otra Rectora designada en el año 2009 para el mismo período, Socorro Hernández se vinculaba al Ejecutivo Nacional pues llegó a ser Ministra del Poder Popular para las Telecomunicaciones y la Informática (2008-2009).

Directivas “express” de partidos políticos. Intervención desde el Poder Judicial en la conformación de las directivas de Partidos Políticos con fines electorales. En el año 2012 se pudo observar los casos de Podemos y PPT que una vez “intervenidos” terminaron apoyando, a pesar de la negativa previa, pública y notoria, de parte de su militancia al candidato presidencial del régimen para las elecciones presidenciales celebrada pocos meses después[8]. (Son más los casos, ver el pie de página en “Boleta Electoral maliciosa”)


I
Inhabilitación Administrativa. Acción de la Contraloría General de la República (Órgano del Poder Ciudadano) destinada a impedir el derecho al sufragio pasivo (postulación) que ha vulnerado sostenidamente a muchos candidatos opositores (López, Machado, Ceballos, Scarano, Pérez Vivas, Pérez, Rosales, Vecchio, y la lista es mucha más larga), lo cual se considera contrario a derecho por contravenir la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y lesionar derechos políticos. Se sostiene que no debería tener dicho efecto pues solo las decisiones judiciales pueden inhabilitar políticamente[9].


M
Monitoreo ciego del financiamiento electoral. Pese al dispositivo constitucional que contempla la prohibición del financiamiento con fondos del Estado en Venezuela (Art. 67 CRBV), el Tribunal Supremo de Justicia dictaminó en el año 2008[10]  que el financiamiento público a las campañas electoral estaba permitido, aunque para ello fuese necesario un cuerpo normativo que hasta la fecha no se ha promulgado. A pesar de la “omisión legislativa”, las organizaciones internacionales expertas en materia electoral IDEA Internacional y CAPEL[11], solo para citar algunos informes recientes, han expuesto en el marco de las elecciones parlamentarias 2015 su preocupación ante el uso abusivo de los recursos públicos principalmente por parte del partido oficialista y la inequidad en la campaña electoral. Vale destacar que este tema no ha constituido un problema o un asunto a resolver por la administración electoral venezolana.


N
Neo Gerrymandering. (Nuevo). Un nuevo tipo de diseño parcializado de las circunscripciones electorales (Gerrymandering) pareciera haber sido adoptado en Venezuela. En las elecciones parlamentarias 2015 el CNE decidió no variar el mapa de circunscripciones de las parlamentarias 2010, pero a cambio modificó el tamaño (número de escaños) de algunas de ellas y de la Asamblea, sustentándose en estimaciones poblacionales, fuertemente cuestionadas,  emanadas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)[12]. Con la puesta en vigencia de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (2009) se adoptó un sistema electoral combinado de tipo  paralelo, aplicable desde Diputados a la Asamblea Nacional hasta Concejales. Dada su propia naturaleza, al igual que los sistemas de representación proporcional personalizados vigentes en Venezuela desde 1992 hasta 2008, ha requerido el diseño de circunscripciones electorales artificiales. Con la promulgación de la LOPRE se  incrementaron las denuncias sobre el sesgo a favor del actual régimen, en el diseño de los distritos electorales en las elecciones parlamentarias 2010 y regionales 2012, provenientes de partidos políticos de oposición, expertos en el área, e incluso desde el mismo Consejo Nacional Electoral[13].





[2] Ver Reglamento de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (2013 )(Título XIV) http://www.cne.gov.ve/web/normativa_electoral/reglamentos/Reglamento_General_LOPRE.pdf
[3] CNE. Dirección de Relaciones Internacionales (2012). Presentación “El Acompañamiento electoral en los procesos electorales en Venezuela” presentada en el ciclo de Conferencias “El ejercicio de la democracia y el Poder Electoral en Venezuela”. 
[11] IDEA Citado
CAPEL  Citado
[12] prodavinci.com/blogs/que-tanto-beneficia-al-chavismo-la-propuesta-de-circunscripciones-del-cne-por-eugenio-martinez

jueves, 4 de agosto de 2016


¿Venezuela está lista para una transición? (I)
De Jesús Castellanos Vásquez

                Hace ya algún tiempo se viene discutiendo en Venezuela la necesidad de un cambio de gobierno y de régimen, asunto que posterior a las elecciones parlamentarias de diciembre 2015 y los últimos estudios de opinión[1], inclusive los vinculados al oficialismo, pareciera ser aceptado por la mayoría de los venezolanos. Por otra parte, el actual régimen venezolano, a nuestro juicio, no es democrático, pese a la celebración periódica de elecciones, pues como se sabe la democracia es más que elecciones y no toda elección es democrática[2]. Visto ésto son muchas las posibles interrogantes para los estudiosos o amantes de las ciencias políticas: ¿Venezuela en realidad está frente a una transición? ¿Es posible una transición en Venezuela?, ¿Cómo se puede reconocer la existencia de una transición?, a la cual me permito sumar, ¿Venezuela está preparada para una transición?.Esta inquietud, debo admitirlo, se originó en un evento organizado por la Fundación Chile 21, denominado: “La transición en Chile: ¿capítulo cerrado o cuestión pendiente?” en el que también se discutió sobre el Libro “Transiciones Democráticas. Enseñanzas de líderes políticos” de Bitar y Lowenthal (Editores) (2016),  trabajo que forma parte de un proyecto más ambicioso y que incluye testimonios de trece ex Presidentes y primeros ministros de nueve países -dos de África, dos de Asia, dos de Europa y tres de América Latina-, los cuales participaron decisivamente en transiciones exitosas de regímenes autoritarios a gobiernos democráticos, además de un análisis comparativo y sendas recomendaciones[3].
                A Sergio Bitar, conocido político e intelectual chileno, con amplia participación en la vida política y académica chilena desde hace unas cuantas décadas[4] y quien por cierto estuvo días antes en Venezuela junto a Lowenthal, entre otros, en el foro: “Democratización? La dinámica del cambio político en Venezuela”, organizado por la Universidad Católica Andrés Bello[5],  le tocó hacer la exposición central del foro, incorporando dentro de su presentación “Diez lecciones de los líderes”, entendidas éstas como elementos recurrentes y de suma importancia para concretar un proceso de transición exitoso conforme a la experiencia comparada. Debo admitir que aplicar esas lecciones al actual caso venezolano fue una tentación demasiado grande. El resultado de ello es lo que intentaré mostrar a continuación esperando que el mismo contribuya al debido y necesario debate sobre este tema.
Lección 1. Avanzar paulatinamente. La oposición al régimen autoritario debe estar permanentemente movilizada, denunciando y protestando, generando un esfuerzo sostenido de confrontación y desafío a la legitimidad (interna y externa) del régimen. En este sentido es necesario aprovechar cualquier ventana de oportunidad para la activación de la sociedad, así parezca parcial, en vez de esperar la posibilidad de hacer cambios más contundentes a futuro. A la luz de lo ocurrido en Venezuela desde 1999, no queda la menor duda que la oposición ha intentado a través de diferentes formas, una gama francamente amplia,  confrontar al  régimen de Chávez/Maduro, desde grandes movilizaciones populares, paros cívicos, no participación en elecciones[6], protestas callejeras, denuncias y búsquedas de apoyo en diferentes instancias (gobiernos, parlamentos, líderes, medios de comunicación, ect.),  interposición de recursos jurídicos antes instancia locales e internacionales, hasta concurrencia a procesos electorales y de consulta, entre otros. A mi juicio si bien es fundamental el esfuerzo sostenido, éste obligatoriamente debe ser de forma coordinada entre los principales actores de la oposición, y en eso es vital la definición y coherencia de estrategias con objetivos comunes, más allá de las apetencias individuales o sectoriales de cada grupo o actor (líder). La Mesa de la Unidad es un ejemplo claro de cómo la integración en una sola fuerza puede producir éxitos. No obstante, debe asimilarse que no solo está planteado un cambio de autoridades cuya resolución se alcanza con un triunfo electoral. Las elecciones, debe internalizarse, son un medio y no el fin. El reto aquí es una transición a un gobierno democrático, que requiere fundamentalmente lo electoral pero que debe ir mucho más allá. Debe ser una propuesta permanente de un proyecto país, consensuado por los promotores al menos en sus pilares, en el que se busque, más que el nombre del sucesor, las bases de un nuevo modelo.
                En este punto debería quedar claro a los líderes de la oposición venezolana que la opción de esperar al desgate progresivo del régimen, tesis que se especulaba gozaba de cierta adherencia, no parece ser un factor asociado a transiciones exitosas. Es necesaria la presencia recurrente en todos los espacios disponibles alertando las transgresiones, violaciones, dilaciones, manipulaciones y obstrucciones del régimen autoritario, sin perder de vista que en ese camino la única forma posible son las elecciones, siendo imprescindible, en paralelo, la formulación de un proyecto distinto y por encima de todo, democrático.  Sobre eso prometo escribir en una siguiente entrega.
                En la próxima. Lección 2. Necesidad de una visión optimista e inclusiva y, otras lecciones.




[6] La movilización del 11 de abril del 2001 culminó con un intento de Golpe de Estado, incluso algunos sostienen que fue un golpe de Estado fallido, el cual  formó parte de la agenda no democrática de la oposición venezolana. (Un excelente ejemplo https://www.academia.edu/4371183/Quo_Vadis_Venezuela)